domingo, 22 de diciembre de 2013
viernes, 20 de diciembre de 2013
42 MESES BAJANDO EL NÚMERO DE HIPOTECAS
El número de hipotecas para vivienda mengua un 23,2% en octubre
Ya van 42 meses seguidos en negativo. El número de hipotecas nuevas constituidas para la adquisición de viviendas ha menguado en octubre un 23,2% en términos interanuales, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.
En septiembre, la caída superó el 30%. Esta nueva bajada sitúa la cifra de nuevos préstamos hipotecarios constituidos en 14.704 operaciones y representa ya 42 meses a la baja. La cifra total de hipotecas es de las más bajas de de la serie histórica comparable, iniciada en 2003.
El importe medio de un préstamo hipotecario para adquirir una vivienda ha crecido en octubre hasta 103.246 euros, un repunte mensual del 6,1% que se ha suavizado en términos interanuales hasta el 2,5%.
El capital total prestado para la compra de viviendas se ha reducido en octubre el 21,3% en tasa interanual, hasta 1.518 millones de euros, aunque subió el 5% en comparación con septiembre.
En tasa mensual (octubre sobre septiembre), las hipotecas sobre viviendas disminuyeron un 1%, su menor descenso en este mes desde 2009. El capital prestado para las viviendas hipotecadas registró un incremento mensual del 5%, su mayor repunte de los últimos cinco años.
Con la disminución de octubre, las hipotecas sobre viviendas acumulan un descenso del 27,7% en los diez primeros meses del año con respecto al mismo periodo de 2012, con retrocesos del 30,7% en el capital prestado y del 4,1% en el importe medio
Ya van 42 meses seguidos en negativo. El número de hipotecas nuevas constituidas para la adquisición de viviendas ha menguado en octubre un 23,2% en términos interanuales, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.
En septiembre, la caída superó el 30%. Esta nueva bajada sitúa la cifra de nuevos préstamos hipotecarios constituidos en 14.704 operaciones y representa ya 42 meses a la baja. La cifra total de hipotecas es de las más bajas de de la serie histórica comparable, iniciada en 2003.
El importe medio de un préstamo hipotecario para adquirir una vivienda ha crecido en octubre hasta 103.246 euros, un repunte mensual del 6,1% que se ha suavizado en términos interanuales hasta el 2,5%.
El capital total prestado para la compra de viviendas se ha reducido en octubre el 21,3% en tasa interanual, hasta 1.518 millones de euros, aunque subió el 5% en comparación con septiembre.
En tasa mensual (octubre sobre septiembre), las hipotecas sobre viviendas disminuyeron un 1%, su menor descenso en este mes desde 2009. El capital prestado para las viviendas hipotecadas registró un incremento mensual del 5%, su mayor repunte de los últimos cinco años.
Con la disminución de octubre, las hipotecas sobre viviendas acumulan un descenso del 27,7% en los diez primeros meses del año con respecto al mismo periodo de 2012, con retrocesos del 30,7% en el capital prestado y del 4,1% en el importe medio
jueves, 19 de diciembre de 2013
LA MALDICIÓN DE LA LOTERÍA
La maldición de la lotería
Una de las noticias más leídas de El Mundo esta semana ha sido la entrevista a la chica Mallorquina que ganó 126 millones de euros en el Euromillones en 2009. Tas leerla me quedo con dos sensaciones, por un lado de tremenda envidia y por otro que un premio de este calibre tiene algo de “maldición” que condiciona tu vida (no siempre para bien) y te obliga a ocultar un secreto que muchas veces te gustaría gritarlo a los cuatro vientos.
Probablemente no encontraremos en la economía clásica nada que nos indique que ganar 100 millones de euros es malo. Ninguna frase, teoría o lección. Nada. El dinero es algo bueno. Podemos utilizarlo para comprar cosas. Cosas que queremos. Cosas que nos darán felicidad a nosotros y a las personas que queremos. Para disfrutar de la vida. No necesitamos una clase de econometría para saber que eso es correcto.
Aquí está el problema. Un entendimiento más completo de la motivación y el dinero revela una imagen distinta de los ganadores de lotería. No es la lección pasada de moda de «el dinero no compra la felicidad» es más bien «ganar la lotería puede hacerte infeliz».
Para empezar, no hay nada malo en jugar a la lotería (Montoro os anima a ello), siempre que entendamos lo que estamos comprando. En el caso de la lotería de Navidad la posibilidad de no ganar nada es del 85% y las de ganar el gordo de 1 entre 99.999. No estamos comprando una posibilidad de ganar, porque casi no hay probabilidad de ello. Estamos comprando el derecho a fantasear con ganar. Y eso está bien.
Los Pelayo (que de lotería saben lo que Droblo de bolsa) dan un consejo muy interesante.
En el caso de la lotería de Navidad yo recomendaría jugar por el placer de hacerlo en grupo, comentarlo y pasarlo bien, porque tiene un componente muy social al que es difícil resistirse.
A mí si me ofrecen compartir un décimo lo cojo pero nunca apostaría de forma individual a un juego donde hay muchas posibilidades de perder, eso es jugar mal, y eso hacía, por ejemplo, Dostoievski.
¿Y que ocurre cuando realmente nos toca un premio realmente gordo?. Esto puede traernos problemas.
La felicidad es relativa. Este hecho (o más bien teoría) explica todo tipo de observaciones sorprendentes, como por qué los países pobres son tan felices como los países ricos; por qué los ciudadanos no son más felices que hace 40 años, a pesar de contar con muchísimo más dinero y mejor tecnología; y por qué, después de cierto tiempo, los parapléjicos y las personas que se quedan ciegas a mediana edad tienen niveles medios de satisfacción con la vida.
También explica el lado negativo de las experiencias positivas, o lo que los psicólogos llaman experiencia cumbre. Son experiencias que nos hacen felices mientras ocuurren, pero que sirven como referencia para el resto de experiencias que tenemos después. El gran subidón de felicidad que tienes cuando recibes el gran cheque se va enseguida, y después cuando te ocurren cosas buenas te oyes a ti mismo decir «estuvo bien pero no ha sido como ganar la lotería».
En un conocido estudio de la Northwestern University de 1978, los investigadores estudiaron un pequeño grupo de ganadores de lotería, víctimas de accidentes con parálisis y un grupo de control. Descubrieron dos cosas sorprendentes sobre los ganadores de la lotería. No solo no eran más felices que el grupo de control, sino que «tenían mucho menos placer con acontecimientos mundanos», lo que resulta bastante poco afortunado, teniendo en cuenta que la mayor parte de la vida consiste en una serie de acontecimientos no extraordinarios. Resultaba crucial que la actitud apática de los ganadores de lotería no se debía a «diferencias ya existentes entre las personas que compraban o no billetes de lotería», sugiriendo que ganar la lotería en sí mismo cambió su perspectiva.
¿Qué ocurre? Se trata del poder psicológico de adaptación y la relatividad con el dinero. Adaptación: al principio, se siente la emoción de ser millonario, buena emoción, pero después de un tiempo, la emoción desaparece. Relatividad: ganar la lotería genera una memoria indeleble, un punto de comparación que hace que los acontecimientos de la vida diaria parezcan decepcionantes y aburridos. El dinero puede comprar la felicidad, si sabes cómo gastarlo, pero el hecho de ganar la lotería, por sí mismo, no compra mucha felicidad. A largo plazo, puede suponer un coste neto a la satisfacción de la vida.
Como muestra, una respuesta de la entrevista con lo que se abre el artículo.
–Su austeridad es digna de elogio en estos tiempos de despilfarro…
–Cuando tienes tanto que te puedes comprar un equipo de fútbol o una compañía aérea, el concepto del dinero se relativiza. No te hace más feliz. Aunque tengo que reconocer que la seguridad económica también puede darte libertad. Intento seguir valorando el esfuerzo que significa para otros ganarse la vida.
Por tanto, si el día 22 te toca la lotería, enhorabuena y si no lo hace, también.
En el caso de la lotería de Navidad yo recomendaría jugar por el placer de hacerlo en grupo, comentarlo y pasarlo bien, porque tiene un componente muy social al que es difícil resistirse.
A mí si me ofrecen compartir un décimo lo cojo pero nunca apostaría de forma individual a un juego donde hay muchas posibilidades de perder, eso es jugar mal, y eso hacía, por ejemplo, Dostoievski.
–Su austeridad es digna de elogio en estos tiempos de despilfarro…
–Cuando tienes tanto que te puedes comprar un equipo de fútbol o una compañía aérea, el concepto del dinero se relativiza. No te hace más feliz. Aunque tengo que reconocer que la seguridad económica también puede darte libertad. Intento seguir valorando el esfuerzo que significa para otros ganarse la vida.
MUCHAS VIVIENDAS INVENDIBLES
Hay 150.000 viviendas invendibles, pero los pisos de calidad empiezan a repuntar.
La herencia del boom inmobiliario
El documento concluye no obstante que la demanda no volverá a mostrar los crecimientos "desproporcionados" de la pasada década, y pronostica que la actividad promotora debe atravesar todavía una "etapa de tinieblas" hasta el año 2016 y los precios de las viviendas mal ubicadas seguirán bajando.
Los analistas cifran en 740.000 el stock de pisos sin vender y, de ellos, Bankinter calcula que hasta 150.000 son invendibles. Viviendas construidas durante el boominmobiliario, todas ellas en promociones muy alejadas de las grandes ciudades, en zonas de costa con nulo atractivo turístico y en poblaciones fantasma que carecen de servicios básicos.
Una oportunidad interesante
Para Bankinter, la estabilización de los precios, el renovado interés de los inversores institucionales en España y la escasez de oferta en las grandes ciudades anticipan que los precios comenzarán a repuntar en determinadas localizaciones en 2014 y de forma más generalizada en 2015, "por lo que el momento de comenzar a posicionarse en el mercado inmobiliario es cada vez más cercano".
Por lo tanto, estima que el sector inmobiliario español volverá a ser en los próximos meses una oportunidad de inversión interesante, siempre que la selección de activos se realice de forma rigurosa y el plazo de maduración de la inversión contemple un mínimo de cinco años.
El informe, elaborado por el analista Jesús Amador, destaca que "el mercado inmobiliario español está despertando un creciente interés por parte de los inversores internacionales, a pesar de que las ventas de vivienda siguen descendiendo, la actividad promotora es prácticamente inexistente y los precios continúan ajustándose a la baja".
Para Bankinter, "el paisaje del sector inmobiliario ha cambiado radicalmente y las cifras de oferta y demanda previas al estallido de la burbuja no se recuperarán". Sin embargo, el hecho de que los precios hayan dejado de caer en Madrid y Barcelona y que las ventas hayan ralentizado su descenso anticipan que se está entrando en una fase de incipiente recuperación".
El camino de la recuperación
La secuencia que debería vivir el mercado de la vivienda sería de estabilización en 2014, recuperación más sensible de la demanda y los precios en 2015 por la mejora del ciclo económico y reactivación de la promoción en 2016, una vez que el stock actual se haya reducido.
"En definitiva, el sector inmobiliario se encuentra en un punto de inflexión y volverá a ser a una oportunidad de inversión atractiva a lo largo de 2014, siempre que se tenga en cuenta que una inversión inmobiliaria debe contemplar un horizonte temporal entre 5 y 10 años" incide.
Pese a ello, Bankinter cree que seguirán cayendo los precios de los pisos si se atiende a los datos oficiales, la evolución prevista de la demanda y la oferta y los condicionantes del mercado español.
Los principales factores que continuarán presionando a la baja los precios son los precios son todavía elevados, descuentos en los precios de los activos adjudicados y menor propensión a la compra de vivienda.
Los primeros aumentos interanuales, en 2015
Sin embargo, afirma también que gran parte del ajuste ya se ha producido y los precios podrían estar iniciando una fase de "prolongada estabilización".
Así, en los primeros trimestres de 2014 los precios medios continuarán ajustándose a la baja de forma débil y la fase descendente debería terminar a finales de 2014, de forma que a lo largo de 2015 la mayor demanda y la recuperación económica contribuyan a que los precios registren los primeros incrementos interanuales de los últimos siete años.
Las razones que justifican esta expectativa de medio plazo son los incrementos de precio en las zonas prime, el hecho de que el ritmo de caída de los precios se ha desacelerado en los últimos trimestres y el mayor interés por parte de inversores profesionales.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
VAYA CON EL PREMIO QUE SE LLEVA HACIENDA....
Si le toca el Gordo de Navidad, Montoro se llevará 79.500 euros.
Se aplica por primera vez el tributo del 20%.
Los primeros 2.500 euros están exentos, el resto se grava con un tipo del 20%.
Si el premio recae sobre una empresa, debe tributar al 30% en el impuesto sobre sociedades.
| EL PREMIADO |
El sorteo de El Gordo de Navidad del próximo domingo será el primero en el que se aplicará el impuesto sobre la loteríaque entró en vigor en enero de 2013. El tipo impositivo de este nuevo tributo es del 20% y los primeros 2.500 euros de ganancias están exentos. Así, los afortunados que tengan un décimo agraciado con el primer premio no cobrarán 400.000 euros, sino 320.500 euros. Dicho de otra forma, Hacienda se llevará 79.500 euros.
Para asegurar el cobro, la legislación contempla que se aplique una retención en la fuente. Será la Administración de lotería correspondiente quien retendrá el 20% del premio. Así, los ganadores ya cobrarán el dinero del premio con un descuento del 20% y no deberán presentar ninguna declaración adicional ante la Agencia Tributaria.
¿Y si el premiado es una empresa en lugar de un particular? La exención vigente en el IRPF hasta 2012 nunca tuvo su equivalente en el impuesto sobre sociedades. Así, cuando una empresa era premiada, el beneficio tenía la consideración de ingreso extraordinario y tributaba al 30%. Ahora, con el nuevo gravamen, la empresa agraciada sufrirá una retención del 20% al cobrar el premio y deberá pagar un 10% adicional cuando liquide el impuesto sobre sociedades. Precisamente por este motivo, resulta infrecuente que sea una empresa quien figure como ganadora de un premio de lotería. Aunque el décimo agraciado haya sido adquirido por una sociedad, lo normal es que el premio se cobre en calidad de "persona física" para evitar pagar más impuestos.
El nuevo impuesto supuso eliminar la exención en el IRPF para los premios de Loterías y Apuestas del Estado (LAE), de la ONCE, de la Cruz Roja y de los sorteos organizados por las comunidades autónomas. El ministerio de Hacienda había previsto recaudar este año 836 millones con el gravamen sobre loterías y, hasta octubre, solo se habían ingresado 207 millones. Es cierto que la mayor parte de las ventas de Loterías y Apuestas del Estado se produce en Navidad, sin embargo, parece improbable que se cumplan las previsiones del Gobierno.
Con o sin gravamen especial sobre loterías, el juego siempre ha sido un buen negocio para las arcas públicas. A pesar de la bajada en las ventas, LAE sigue siendo la sociedad estatal más saneada y sus beneficios se ingresan en el Tesoro Público. En 2012, LAE aportó 1.600 millones a las arcas públicas y, además, pagó 849 millones por el impuesto sobre sociedades.
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